Pasivos laborales y NIF D-3: guía práctica para directores de finanzas
Por Guillermo Ortega Ramos · 28 de febrero de 2026 · 9 min de lectura

La NIF D-3 obliga a reconocer contablemente los beneficios a empleados: primas de antigüedad, indemnizaciones por terminación y beneficios post-empleo. Reconocerlos es obligatorio; fondearlos, opcional — y ahí se separan las empresas bien administradas del resto.
El pasivo que crece solo
Cada año de antigüedad adicional de tu plantilla incrementa el pasivo. Sin fondeo, el pago de estas obligaciones sale del flujo operativo en el peor momento posible: cuando hay salidas masivas, reestructuras o ventas de la compañía.
Fondear es deducir
Las aportaciones a fondos de pensiones y primas de antigüedad son deducibles dentro de los límites de la LISR. Un plan de fondeo gradual bien diseñado mejora tres frentes a la vez: la posición fiscal, la solidez del balance y la certeza para los colaboradores.
En procesos de due diligence, un pasivo laboral fondeado y valuado actuarialmente puede marcar una diferencia relevante en la valuación final de la empresa.
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